En 2009 miles de personas en Pensilvania recibieron cartas diciendo que sus licencias de conducir serian canceladas. Muchas personas perdieron sus licencias y al mismo tiempo perdieron su derecho a sobrevivir.
Sin embargo, un grupo de seis personas ganaron su caso y conservaron sus licencias. En una serie de juntas comunitarias, han compartido su experiencia para que las otras personas afectadas puedan juntarse y luchar por su derecho a manejar.